
Eres piel de otoño... de anaranjado paisaje,
que con las hojas engalanas el sendero de mi vida,
tu aliento es la brisa que mueve mi sentir,
mi fuente inagotable de simple inspiración...
Eres el cauce de los ríos que por mis venas corren,
torrente de emociones que fluyen tornasolados
entre la suavidad de un pensamiento,
y el calor de un beso.
Suave miel que endulza mis despertares,
sonrisa de niño escondido en ese hombre solitario,
eres bomba de tiempo esperando a estallar,
y cambiar el paisaje que a tu alrededor está...
Derriba los muros que reprimen tu andar...
y avanza al camino de rosas y azahar,
de débiles cimientos tus murallas son,
no temas su estruendo... y distinguirás el sol.
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