
Y pensar que a ese hombre,
Lo vi reír… y juntos
compartimos esa inmensa
alegría.
Y pensar que a ese hombre lo
sentí muchas veces triste a la
distancia y con mis
pensamientos y deseos de estar
con él, lo acogí y estuve ahí.
Pensar que a ese hombre lo vi llorar, y con
mis cabellos, mis besos sequé sus
Lagrimas y en un abrazo éramos uno en el dolor…
entre mis brazos encontró consuelo.
Y pensar que con ese hombre viví intensamente cada segundo del día…
y me sentí en la cima del mundo.
Y pensar que sin él agonizo eternamente…
y que a la luz de las velas hoy espero su retorno…
y así cubrir con pétalos de rosas nuestras almas…
(Autor: Ruth Cárdenas,Abril del 2006)
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